Por las cenizas volcánicas, las ventas minoristas cayeron hasta un 90% en las ciudades afectadas

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El impacto económico de la caída de cenizas volcánicas sobre las principales ciudades turísticas de la Patagonia está siendo mucho más profundo de lo imaginado: sólo en la primera quincena de julio, las ventas minoristas en las ciudades más afectadas cayeron hasta un 90% frente a igual período del año pasado.

En promedio, la caída de ventas en la zona asciende a 49,3%, una magnitud grave que refleja la parálisis económica que afecta a importantes ciudades como Bariloche, Villa La Angostura, Ushuaia, Puerto Madryn, Río Gallegos o Comodoro Rivadavia, que quedaron completamente aisladas del movimiento turístico nacional.

La lluvia de cenizas se inició el 4 de junio de 2011, con la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, y alcanzó a la mayor parte de las ciudades patagónicas. El impacto no sólo queda visible en la alteración del ecosistema de esas localidades, sino en el elevadísimo costo económico que provocó la reducción abrupta del flujo turístico, que para muchas ciudades de la zona es la principal fuente de ingresos.

El impacto en las ciudades patagónicas que viven del turismo es doblemente grave porque las encuentra en la antesala de la temporada alta, donde se trabaja con ocupación hotelera plena y el movimiento turístico obtenido determina la dinámica económica del resto del año.

Para dimensionar el impacto, basta repasar algunos datos:

• Hace 45 días que la región patagónica se encuentra prácticamente sin vuelos.

• El turismo terrestre compensa muy poco, porque la mayoría de los visitantes de la zona son extranjeros o provenientes de puntos lejanos del país que cambian de destino si tienen que perder tantas horas de viaje.

• A su vez, a pesar de la caída de nieve, buena parte de los centros de esquí de la zona no tendrán posibilidades de abrir sus puertas.

En la tabla se resume la caída promedio registrada en las ventas minoristas y en la ocupación hotelera en las ciudades turísticas patagónicas afectadas por el volcán chileno.


Ciudad por ciudad, la situación económica de las localidades Patagónicas turísticas es la siguiente:

Villa La Angostura: localizada en Neuquén, a sólo 50 km de la zona de erupción, es la ciudad Patagónica más devastada. Esta ciudad vive exclusivamente del turismo, y durante el actual invierno quedó completamente desierta. Tanto la ocupación hotelera como las ventas minoristas registraron una caída promedio de 90% en la primera quincena de julio frente a igual período del año pasado. Hoy el intercambio comercial se realiza sólo entre la población local, que asciende a 12.000 habitantes. La persistencia de la situación está generando el cierre de numerosos comercios. Si antes de junio 2011 había 900 licencias comerciales, ya se dieron de baja 180 (20%). La cantidad de bajas sería mayor, porque muchos comercios directamente cerraron sus puertas y se retiraron sin abortar sus licencias. A su vez, a pesar de la caída de nueve, el centro de esquí local (Cerro Bayo) no tendrá posibilidad de iniciar sus actividades invernales y se descuenta que esa situación se extenderá en agosto y septiembre. La situación es grave porque 65% de la totalidad de ingresos en el período invernal proviene de la actividad hotelera y comercial de la localidad.

Bariloche: localizada en Río Negro, a sólo 95 km del epicentro de la erupción, es otra de ciudades las más afectadas de la zona y el país. Las ventas minoristas tuvieron una caída interanual de 78% en la primera quincena de julio (medidas siempre en cantidades) como consecuencia de la merma drástica del turismo (la ocupación hotelera cayó 65% en ese período). Todos los vuelos a la ciudad fueron suspendidos y sólo aterriza alguno muy esporádicamente. También el turismo estudiantil, que se moviliza por vía terrestre, se redujo 20% frente al temor de los padres por los riesgos humanos (respiratorios) que provoca la ceniza. De todos modos, se espera que la situación se revierta en agosto y se compense con la llegada de gente que no canceló su viaje, sino que los postergó.


Junín de los Andes: Las ventas minoristas de bienes y servicios complementarios al turismo se redujo 60% en la primera quincena de julio (siempre en la comparación interanual). Influye mucho la falta de conectividad que provoca el cierre de los aeropuertos de Bariloche y Chapelco ya que esta ciudad es un destino de escala y distribución.

Ushuaia y Río Grande: en Ushuaia, las ventas minoristas cayeron 50% en la primera quincena de julio (interanual) y en la zona se da por perdido el invierno. Ushuaia es una ciudad aero-dependiente donde tanto la población local como el turismo dependen del avión para llegar. Los pocos vuelos que hay son utilizados por la población local. La situación en Río Grande es menos dramática, ya que depende menos del turismo. De todos modos, las ventas minoristas cayeron 15% promedio en los primeros 15 días de julio y hubo un 20% menos de reservas hoteleras que en 2010.


Río Gallegos y El Calafate: en la primera quincena de julio (interanual) las ventas minoristas cayeron 50% en Río Gallegos y 30% en El Calafate. Sobre todo en Río Gallegos, hay problemas con la cadena de pagos. A su vez, en la provincia de Santa Cruz en general, la situación se agrava por la crisis en Puerto Deseado en esquema pesquero, por el paro docente y la situación hidrocarburífica en Las Heras, Pico Truncado, y Caleta Oliva.

Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia y Trelew: en Puerto Madryn, las ventas minoristas cayeron 50% interanual durante la primera quincena de julio, sobre todo en indumentaria, calzados, artículos deportivos y mueblerías. Se trata de una ciudad donde el 21% de la masa salarial depende del turismo. Y por ahora, no hay perspectivas de que la situación se revierta, ya que para la temporada alta (septiembre, octubre y noviembre) no se registran prácticamente reservas. En Comodoro Rivadavia, las ventas minoristas tuvieron una caída de 45% en tanto las reservas hoteleras disminuyeron hasta 60% para hoteles de 4 estrellas. En Trelew, en tanto, la caída en las ventas es de 25% frente a la primera quincena de julio de 2010. La reducción está directamente relacionada con la baja en hotelería, donde al no haber vuelos no llegan turistas por vía terrestre. Se estima que se perdieron hasta ahora unos 60.000 pasajeros.

Fuente:  Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)
Foto: Erica Sánchez

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